Presentación
Fomentar ejercicios de escritura, educativos, habilidades manuales y otras labores para las personas privadas de libertad les brinda espacios de socialización y expresión personal en los que puedan sentirse funcionales, desarrollar su creatividad y mantener la esperanza hacia el futuro. Finalmente, estas actividades, sostenidas en el tiempo, aumentan las capacidades y herramientas con las que cuentan para la posterior reinserción social, aportando, al menos un poco, a disminuir la probabilidad de que vuelvan a cometer delitos.
Con ello, si aspiramos a sociedades dignas, justas, con seguridad integral, en la que podamos vivir tranquilos, debemos dar solución, dentro y fuera, a las desigualdades estructurales y problemas sociales como: la pobreza, el racismo, el machismo, la deserción escolar, la desnutrición infantil, el desempleo, el sinhogarismo, la falta de cobertura de servicios básicos, entre otros. De otra forma, continuaremos fallando a los niños y adolescentes que no tienen acceso a educación, vivienda o cobertura de las necesidades básicas, restringiendo su oportunidad de crecer en entornos sanos y seguros y aumentando la probabilidad de no poder cumplir con sus proyectos de vida y caer en la delincuencia.
Por estas razones, invito al lector, a la lectora, a hacer un ejercicio de reflexión y releer los textos presentados, revisar las palabras de todas las personas que expresan aquí sus sentires a través de la escritura y preguntarse qué tienen en común con ellos.

